Si yo me fuera...

 

Ensayo sobre las ausencias por Danna Paola Rosales Garay 

     Si yo dejará de estar en el plano llamado tierra, el 10 de Febrero ya no sería igual, no volvería a usar mi ropa, mis zapatos; no iría más a la escuela, no volvería a usar mi teléfono, mi silla en el comedor estaría vacía, ya no pelearía con mi hermano, o con mis papás, no volvería a cumplir años; mi risa, mis chistes, anécdotas y preocupaciones, no se oirían más por los rincones de mi casa; simplemente, todo cambiaría, y jamás volvería a ser igual. El imaginar mi foto en algún cartel de desaparecida, me enchina la piel.

    El feminicidio y la violencia contra la mujer en general, son un fenómeno que ha venido aquejando a la humanidad desde hace muchos años y que lamentablemente por mucho tiempo fue silenciado y muchas veces aceptado.”[1]

     Un día como cualquier otro, me levanto hacia la escuela, tomo mis clases de 7 de la mañana 2 de la tarde, al terminar, me dirijo hacia la ruta que me lleva a mi casa; todo marcha bien, pero en un dos por tres, me dejo de ver, sin dejar un rastro. Nadie sabe que me paso, no saben si tome otro camino, o si me desvíe a la tienda o si simplemente me fui con alguien. Con esa incertidumbre dan las 11 de la noche; mi mamá está hecha un mar de llanto, mi papá molesto en el ministerio público, gritando "donde está mi hija”, mi hermano, tratando de consolar a mi mamá, y luchando por no quebrarse en cualquier momento. Mi foto ya circula en redes, y mis tíos andan por la calle gritando mi nombre, con la esperanza de oír un “aquí estoy”, mientras mi abuela le pide a dios que regrese con bien y no me haya pasado nada malo.

     Pasa un día, y no se sabe nada de mí, mi mamá va hacia mi escuela, y espera verme salir, pero nada, pasan dos días y se repite la rutina, pero esta vez mi mamá se dirige en compañía de un policía; buscan a mis amigas para preguntarles que saben de mí; ellas comienzan a llorar, y dicen que no tienen ni idea de que paso; se ven cansadas, ojerosas, y le dicen a mi mamá que me extrañan como ninguna otra vez. 

     Para mi familia, pareciera que el tiempo pasa cada vez más lento, pero en realidad ha volado, y ya van 3 meses que pasan sin tener una noticia de mí; pero ellos jamás se han rendido, todas las noches mi papá sale en el carro a buscarme por todo el rumbo, grita mi nombre, le pregunta a la gente si me ha visto; y para esta fecha, ya todos los postes, tienen un foto mía y un número de contacto por si  me llegan a ver.

     Pasa ya 1 año, y mi familia aún sigue luchando con este dolor; llega el día que ninguna madre quiere que llegue. El día en que la policía le dice que no hay más que hacer;  que hay unos restos, que parecen coincidir conmigo. Antes de corroborar que sean míos, se tiene  que hacer pruebas, y lo más triste es que “los adolescentes no deberían tener nada que ver con muestras genéticas, cotejos de ADN, fosas comunes, ministerios públicos, morgues, exhumaciones y autopsias”[2]. Una vez hechos los estudios pertinentes, se llega a la conclusión de que el único rastro que tienen de mí, es una blusa y un par de huesos. En este momento para mi mamá, el mundo se derrumbó, y algo dentro de ella, se apagó.

     La ausencia en mi casa, cada día se siente más. Mi hermano, reza por mí todas las noches y le dice a dios que no sabe cómo conllevar este dolor, también, le dice que yo era uno de sus ejemplos a seguir, una de sus motivaciones, y que jamás había imaginado como sería una vida sin mí.  Mi papá, dice que no sabe qué hacer sin su hija, que no hay quien le pide dinero para ropa, o para la escuela, que se acabó el ver mi boleta y decirme muy bien, que ya no tiene con quien  ver sus películas favoritas, que ya no está una de sus mayores felicidades en la vida.  Pero, sin duda, mi mamá ha sido la más afectada ya que no se ha levantado de mi cama en semanas. Y yo viendo esto desde el más allá, le pido a dios que no la suelte, y que le de fuerza para salir de esta. 

      Y mientras pasa el tiempo, mi familia no supera esto, simplemente, aprender a vivir con mi ausencia. Una foto mía allá en el mueble y a mi lado, una veladora siempre irradiando luz. Poco a poco, se van deshaciendo de mis pertenencias, y prefieren recordarme tan feliz, como lo fui en vida.

     Lamentablemente en este país esto solo es un caso más a la lista ya que la cifra de personas desaparecidas y no localizadas es de 90,148 personas. Una cifra que se ha venido acumulando desde 1964 y en tres sexenios, ocurrieron el 81% de las desapariciones de las registradas desde 1964 al 2021.[3]  Sin duda, enfrentar esto para ninguna familia es fácil, es muy difícil perder a alguien importante en tu vida, y peor aún, si es alguno de tus hijos.

     Es por ello que debemos de ser muy conscientes de lo afortunados que somos al tener un día más de vida, y no desaprovecharlo viviendo enojados, tristes, o frustrados. Sal, vive, corre, ama como si no hubiera un mañana. Amate, tengámonos respeto, ya que al final de día, somos la única persona con la que contamos. No sabes si hoy, que te detuviste a leer esto pueda ser tu último día; así que recuerda, “solo goza el aquí y el ahora”.  



 




 



[1]  Sofía Cob. Reflexión sobre los feminicidios. Fundación Arias. México.2015 en https://is.gd/Hnm0XE

[2] Carrión Lydiette. La fosa del agua.Debate.Ciudad de México. 2019 pp:241

[3] Lidia Arista  Los desaparecidos, la otra pandemia que azota a México. Expansión política. Ciudad de México.2021 en  https://is.gd/TG9DGF

 



Comentarios

  1. Es increíble la manera en cómo podemos imaginar millones de cosas al ir leyendo esto, viéndolo en este sentido, jamás me habría puesto a pensar si eso me pasara, pero ahora comprendo de todo aquello que nos hace tener "un día más de vida", me encanta la manera en que este ensayo logró tocar mis vagos pensamientos para que pudieran brillar. 👏🏻

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  2. tu trabajo me dio un sentimiento de tristeza y mucha nostalgia, creo que con este texto muchas personas se podndrian a pensar de lo que pasaria si ellos no estuvieran aqui con sus seres queridos o leyendo este excelente ensayo, me envolviste desde tu introduccion, me gusto mucho felicidades.

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  3. Danna, no pude terminar de leer tu ensayo, es difícil imaginar una situación que en nuestro país es tan común que ya no solo es literatura espero nunca tengas que pasar por algo así, por favor cumple tus sueños y sobrevive 💜

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